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ARTÍCULO El quinto cuarto (2003) | | Por Alberto Pinto | |   | Posiblemente en juegos colectivos la importancia del entrenador se
difumine, dependiendo del nivel de comprensión y del uso de una parte
del cuerpo, en deportes donde la precisión sea mayor la importancia del
entrenador en el desarrollo del juego es consustancial al resultado, la
utilización de la mano, del pie, de un objeto externo, una raqueta o un
stick hacen que la estrategia adquiera una mayor importancia.
De entre esos deportes colectivos, para mi el baloncesto es aquel
donde la importancia de la figura del entrenador destaca visiblemente,
casi siempre se cumple el axioma âSi hay un buen equipo habrá un gran
entrenador", el radio de acción del entrenador va más allá de lo
práctico, el hecho es que desde casi los comienzos del baloncesto la
figura de coach fue similar a la evolución del mismo desde los tiempos
de Naismith , el âinventor del basketâ , pasando por el gran Redd
Aubuerbach, siguiendo por el maestro Wooden de UCLA, hasta Phil
Jackson, todos ellos con una forma diferente, con un talento
descomunal, pero unidos por una idea común: ganar. Y es esta la razón
fundamental de todo equipo, la personalidad de cada uno de ellos
influyó en cada uno de sus equipos, y de muchos otros que hicieron
escuela, Novosel, Ferrándiz, Bucci o el general Gomeski, que ante todo
fueron grandes teóricos, revolucionarios en su época, siempre habrá
quién diga: âBueno, siempre tuvieron grandes jugadores, Redd con los
grandes Celtics de los 60, Wooden con Luc Alsindor y Walton, o Jackson
con la mejor pareja exterior de la historia , Jordan y Pippen , pero
muchos otros con material similar no llegaron a esas cotas.
Podría determe en detalles técnicos, en entrenadores que diseñan
grandes entrenos, buenos ejercicios, pero quisiera hablar del otro
aspecto que para mí, debe tener un entrenador, el carácter ganador, el
jugador debe sentir que uno tiene más ganas de ganar que el propio
jugador, el equipo es el reflejo del entrenador, el carácter interviene
decisivamente en el jugador, todo equipo aunque sea malo puede jugar un
poco mejor.
¿Y como ser un buen entrenador? De muchas formas,
y es aquí donde radica la riqueza del baloncesto, hay entrenadores de
todo tipo, gritones, callados, apasionados, tranquilos, gesticulantes,
pasivos, y cada uno de ellos, será lo mejor para cada equipo que tenga,
quizá en el termino medio este la virtud o no, tener las ideas muy
claras e inculcar al jugador tu idea de lo que quieras siempre será un
gran comienzo, dice Ivanovic que lo básico es que el jugador crea en
lo que hace, y que tenga plena confianza en lo que él les dice y que en
el momento que hay dudas todo se perderá, que si juegan a pocos puntos
o a muchos, defiendan en zona o presionen, piensen que eso es lo mejor
para el equipo, y desde ese convencimiento todo se desarrolla, es una
maquina engrasada en la que nada falla.
Siguiendo con las
enseñanzas del maestro Dusco, el cual destaca la confianza en sus
posibilidades de lo que hace, es lo mejor para el grupo. Lo dice un
entrenador extremadamente rígido en sus postulados, pero vayamos al
otro extremo, Phil Jackson, él en cambio invierte el papel del jugador
hasta implicarlo completamente dentro del grupo, el entrenador pone las
piezas y el jugador actúa según sus recursos, sin ninguna atadura
táctica que sea extremadamente compleja, dos estilos y un final, los
dos son excelentes entrenadores, ganadores y respetados por sus
jugadores.
Sin duda, y creo no equivocarme, el baloncesto es
el juego colectivo en el cual la figura del entrenador influye más en
en el resultado del juego, y aunque a veces, sobre todo en categorías
mas pequeñas, puedas dar más que recibir, la recompensa por el trabajo
bien hecho siempre llega, tardará mas o menos, pero llega. | |
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