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ARTÍCULO Injusta naturaleza (2003) | | Por - | |   | Todos sabemos que la perfección es muy improbable, incluso la
naturaleza con todo lo sabia que suponemos que es, también es
imperfecta. La prueba más clara de ello somos nosotros mismos, el ser
humano.
Toda mi vida he oído consejo e historietas de gente
más mayor que yo, de gente adulta y experta, diciéndome que debo hacer
una cosa u otra, que es lo más conveniente para mí. Durante todo ese
tiempo he pensado⦠âEllos que sabrán, al fin y al cabo es mi vida, yo
la vivo como quiero y hago lo que quiero, su vida no es igual que la
mía, la mía será distinta, a mi no me pasara lo que les ha pasado a
ellosâ¦â Craso error, me he vuelto a equivocar una vez más y esta vez me
he dado cuenta de que no va a ser la última.
Paseo por campos
de entrenamiento y miro, observo, me animo, me divierto, pero⦠también
me entristezco. Veo jugadores/as, mejores y peores, no los juzgo por su
calidad, sería demasiado fácil, este si vale, este no, este puede serâ¦
Quiero ir mas allá de un juicio de aptitudes, APTITUDES, nunca
confundir con actitudes, que es precisamente de lo que trata este
articulo. Veo como la naturaleza es injusta e imperfecta, ¿por qué?,
¿Por qué con edades tan pequeñas concede tanta capacidad de aprendizaje
y talento físico cuando no hay excesivo interés por los conocimientos?
Giro la cabeza y veo a un grupo de chavales hablando entre ellos
mientras su entrenador se desgañita intentando explicarles el objetivo
y la funcionalidad de un ejercicio. A ellos parece darles lo mismo, es
lógico, son pequeños, su capacidad física y de aprendizaje es máxima,
pero su capacidad de concentración es muy baja, para ellos es mucho más
importante lo que dijo su compañero de clase cuando recibió la nota
suspensa del último examen, que lo que les diga el entrenador de turno.
Pero.. Ayyyy amig@, habrá un día en el que ignores a tu compañero, que
olvidaras el último examen y devorarás las palabras que estás oyendo,
sólo deseo que ese momento no sea tan tarde como presumo que será...
¿Por qué los entrenadores mejoran como jugadores cuando empiezan a
entrenar? La respuesta es sencilla, interés, constancia, ganas de
aprender, las mismas que te faltan cuando eres mas pequeño. Cuando
creces te das cuenta que podías haber aprovechado mas el tiempo, para
hacer algo que te gusta, que amas, ansias que alguien invente algo
similar a una máquina del tiempo para retroceder en el mismo y cambiar
tu grado de concentración, tu manejo de balón, tu bote, tu número de
repeticiones de ejercicio, tu tiempo perdido, a la larga tus
conocimientos⦠Lo complicado de esto, es que esa máquina del tiempo no
existe, y lo que tienes, es lo que eres, de manera que lo único que
puedes hacer es intentar inculcar esos valores que añoras no haber
tenido a todos esos niños que están por esos campos de entrenamiento.
¿Lágrimas? Si es cierto más de una y más de dos se han derramado en
esos campos por niños que han perdido un partido. ¿Enfados? Por
supuesto nadie lo niega pero⦠¿qué pasa 3 días después del partido? la
cosa esta más calmada, el âberrincheâ no es tan grande como a la
finalización del encuentro, parece que las cosas vuelven a ser como
eran, relax, tranquilidad, andamos en vez de correr en los ejercicios,
falta de tensión⦠etc. Es entonces cuando miras al cielo y te
preguntas, ¿por qué? ¿Por qué vuelvo al estado inicial? cuantos
partidos hay que perder o ganar para darse cuenta de que lo que quiero
mas allá de una victoria o una derrota es aprender y mejorar cada día.
El hecho de que toda la vida haya hecho algo no significa que sea lo
correcto, sólo significa que hago constantemente lo mismo ni mejor ni
peor, lo mismo.
¿Solución? Un cuerpo de un niño joven con una
capacidad y ganas de aprendizaje de una persona mayor, ¿imposible?, No,
sólo improbable. Muchos de vosotros cuando leáis este articulo,
pensareis en âel rolloâ que âse ha marcado est@ tip@, pero⦠más tarde
os daréis cuenta, y pensaréis en la mucha razón que tenía. ¿Tiempo
estimado para esta reflexión? En unos casos más y en otros menos, pero
casi siempre demasiado tarde.
¿Mi deseo? Que todos me lleven
la contraria, que se den cuenta âipso factoâ de su posible situación, y
que pongan remedio a ello. Que se motiven, que luchen, que jueguen, que
practiquen, que rían, que lloren, en definitiva que aprovechen la
oportunidad que nosotros no aprovechamos totalmente y que APRENDAN, que
cualquiera de los entrenadores estará por los campos para ayudar en la
medida de lo posible a la persona que lo necesite o que lo solicite. | |
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